Comunicado
El evangelista san Mateo describe con precisión el día en que Jesús sorprendió a todos dando gracias por su éxito con la gente sencilla de Galilea y por su fracaso entre los maestros de la ley, escribas y sacerdotes: «Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado la gente sencilla. Sí Padre, así te ha parecido bien» (Mateo 11, 25-26).
Ser sencillo es abrirse al Dios de Jesucristo y a la realidad con todas sus circunstancias en que se vive, para seguir aprendiendo; no cerrarse interiormente pensando que ya se conoce todo. Ser sencillo es estar dispuesto a dejarse enseñar por el Dios de Jesucristo, por la situación social que se vive y por los demás para buscar los caminos de vida digna, de paz duradera, de justicia social y de un desarollo integral y sostenible.
San Mateo expresa que los «sabios y entendidos» no entienden nada del mensaje nuevo y vivificante de Jesucristo. Ellos tienen su propia visión de Dios, de la realidad y de los demás; creen saberlo todo, no pueden aprender nada vital y nuevo. Su visión cerrada y su corazón endurecido les impiden abrirse a la revelación del Dios de Jesús y a la novedad vital de un estilo de vida auténticamente humano y cristiano.
Es necesario ante los procesos sociales, históricos, políticos y culturales de México y Veracruz tener y desarrollar un espíritu de sencillez que reavive en cada mexicano y veracruzano la sensibilidad, los principios morales claros y la creatividad permanente para participar y encontrar soluciones a los problemas de la inseguridad, violencia y corrupción.
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