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Mesa de Redacción

Publicado el: 18 de junio, 2026

IPE, viabilidad financiera

Enrique Yasser Pompeyo

Los sistemas pensionarios enfrentan presiones estructurales derivadas del aumento en la esperanza de vida, los cambios demográficos y el crecimiento constante del número de pensionistas. 

Así, mientras más exitoso sea un sistema en garantizar una vida más larga y digna para sus beneficiarios, mayores serán sus compromisos financieros futuros.

El fortalecimiento financiero, la recuperación patrimonial y la mejora operativa son pasos importantes, pero la sostenibilidad de cualquier sistema solidario exige una revisión permanente de sus mecanismos de financiamiento, administración e inversión. 

De esta manera, con disciplina financiera, planeación institucional y una visión orientada al interés público, es posible pasar de la incertidumbre a la estabilidad. 

Es el caso de Veracruz, del Instituto de Pensiones del Estado (IPE), donde si bien los problemas estructurales no se resuelven de un día para otro, tampoco son inevitables. 

El desafío es transformar la estabilidad en viabilidad para las próximas generaciones de pensionistas veracruzanos.

ANTECEDENTES

Como se recordará, a partir de diciembre de 2018 con la llegada de Daniela Griego Ceballos y su equipo, inició un reordenamiento institucional para recuperar la solidez financiera y operativa del organismo, proceso que encontró continuidad y consolidación bajo la dirección de Luis Octavio Hernández Lara, quien ha profundizado las acciones encaminadas a fortalecer al IPE.

LOS DATOS DUROS

Uno de los indicadores más relevantes para medir la salud de cualquier sistema pensionario es el comportamiento de su Reserva Técnica, es decir, el fondo que permite respaldar el cumplimiento de las obligaciones futuras. 

En diciembre de 2018, la reserva del IPE ascendía a poco más de 1,222 millones de pesos. 

Para marzo de 2026 alcanzó 3,283 millones de pesos, lo que representa un crecimiento acumulado superior al 168% en poco más de siete años. 

Este incremento refleja una política de fortalecimiento financiero sostenida y una estrategia de inversión orientada a robustecer el patrimonio institucional.  

El Programa de Préstamos del Instituto también muestra una evolución significativa, pues además de cumplir una función social al brindar liquidez a trabajadores activos y pensionistas, se ha convertido en un mecanismo que contribuye a la generación de recursos para el propio sistema. 

Así, mientras que en 2018 el presupuesto ejercido en este rubro fue de alrededor de 280 millones de pesos, para 2026 se proyecta alcanzar los 880 millones. 

En el mismo periodo se han otorgado más de 78 mil préstamos, beneficiando tanto a personal en activo como a pensionistas.  

Otro elemento fundamental para entender la fortaleza del IPE es su patrimonio inmobiliario. 

El Instituto posee una cartera integrada por hoteles, estacionamientos, edificios, locales comerciales y diversos predios, cuyo valor comercial pasó de 4,511 millones de pesos en 2018 a más de 6,189 millones en 2026, resultado de estrategias de mantenimiento, inversión y aprovechamiento patrimonial.  

Otro dato. La recuperación de adeudos de entes públicos incorporados al sistema representa uno de los avances más importantes de los últimos años. 

Mediante convenios de reconocimiento de adeudos y mecanismos de retención de participaciones federales, el monto de la cartera vencida logró reducirse en alrededor de 55 por ciento respecto a los niveles registrados en 2018.  

Hoy, el reto para Veracruz consiste en consolidar los avances alcanzados en el IPE mediante una visión de largo plazo. 

enriquepompeyo@hotmail.com

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