Comunicado
La figura del pastor en el pueblo de Israel era un símbolo muy querido para cada judío porque el pastor no solo guiaba el rebaño, sino también acompañaba la vida y compartía con su gente la sed, los peligros, el sol sofocante y el frio nocturno.
Alrededor de esta imagen fascinante y cercana para la gente de su tiempo, Jesús construye una parábola que solamente el evangelio de Juan narra (Jn 10, 1-10).
Jesús se presenta como la puerta de las ovejas porque una de las puertas del templo de Jerusalén se llamaba precisamente la puerta de las ovejas. Por esta puerta oriental los hebreos entraban al templo para encontrar al Pastor Supremo, el Señor, en el culto que rendían al Dios verdadero.
Cristo se presenta hoy como esa puerta segura, para conducir a cada creyente y ciudadano al verdadero encuentro con el Dios verdadero, que sostiene las relaciones fraternas y solidarios entre los ciudadanos mexicanos y veracruzanos.
Ante las olas de violencia e inseguridad que se viven en México es urgente que Jesucristo conduzca a cada mexicano y veracruzano al encuentro vivificante con el Dios vivo y verdadero para instaurar la paz y la justicia en el mismo corazón de la sociedad mexicana y veracruzana.
El primer paso fundamental para instaurar la justicia y la paz en México es que cada ciudadano entre por la puerta de la paz, del perdón, la reconciliación, la legalidad, la democracia y del respeto de los derechos fundamentales de la persona.
No entrar por la puerta del perdón y la reconciliación es un signo claro de la poca madurez de la sociedad mexicana para unirse por el compromiso por la paz y la justicia social en favor de todos.
Si no se entra por la puerta de la reconciliación y la paz, el reino de los asuntos personales, de los favoritismos y de la impunidad mantendrá su poder en nuestra sociedad por largo tiempo.
Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa
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