PRI-Veracruz, camino cuesta arriba
Luis Alberto Romero
El PRI de Veracruz busca presentarse como la principal fuerza opositora rumbo a las elecciones de 2027; su dirigente estatal, Adolfo Ramírez Arana, asegura que el partido está preparado, con estructura en los 212 municipios y en proceso de reorganizar sus más de cinco mil secciones electorales.
También afirma que buscarán competir contra Morena y que los priistas están dispuestos a defender cada voto en las urnas y, de ser necesario, ante los tribunales.
El discurso, pronunciado en el marco del arranque del proceso electoral 2026-2026, suena firme pero enfrenta una realidad que no puede ignorarse, el PRI es hoy uno de los partidos con mayor rechazo ciudadano y en Veracruz atraviesa una caída libre que se refleja en los resultados electorales de 2018, 2021, 2024 y 2025.
Por eso, más que anunciar que está listo para “acabar con Morena”, el priismo veracruzano tendría que preguntarse primero por qué una parte importante de los ciudadanos dejó de verlo como una opción viable para voltear a ver a otras opciones. Recordemos que el tricolor es hoy la quinta fuerza política de Veracruz, al ser desplazado por Morena, MC, PAN y PT.
Ramírez Arana habla de una oposición congruente y critica a los partidos que, desde su perspectiva, terminan respaldando iniciativas de Morena; también cuestiona a Movimiento Ciudadano por no aceptar una eventual alianza opositora, sin embargo, el problema para el PRI no está solamente en sus posibles adversarios, sino sobre todo dentro de su propia casa.
Los ciudadanos exigen candidatos con credibilidad, cercanía y resultados; y ahí es donde el PRI tiene uno de sus mayores problemas, recuperar la confianza de un electorado que en cada elección le ha dado señales claras de distanciamiento y rechazo.
Lo que más llama la atención en la actual realidad del priismo es la insistencia de su dirigencia en construir una alianza opositora; es evidente que el PRI sabe que por sí solo, sin coalición, difícilmente puede recuperar el terreno perdido.
Sin embargo, una alianza electoral no garantiza votos; lo vimos en 2024, cuando el tricolor fue en alianza con el PAN y el resultado fue una paliza propinada por Morena.
Para que una coalición funcione necesita aspirantes competitivos, propuestas convincentes y, sobre todo, una sociedad dispuesta a acompañarla; y se observa como una posibilidad muy lejana que este partido construya en Veracruz 49 candidaturas exitosas, 30 a las diputaciones locales y 19 a las curules federales.
El PRI puede declararse listo para 2027, pero los resultados de los últimos procesos electorales muestran que tiene un camino cuesta arriba; la estructura partidista puede organizar casillas, comités y seccionales, pero lo verdaderamente difícil será recuperar a los ciudadanos que dejaron de confiar en el partido.
Ahí estará la verdadera batalla del priismo veracruzano.
@luisromero85
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