Aduanas, antes y después de Sheinbaum
Por Jorge Ramón Rizzo*
Respaldada por la mayoría oficialista de Morena, PT y Verde, la modificación de la Ley Aduanera marca un nuevo capítulo en la política de recaudación y control del comercio exterior en México. ¿Por qué? Pues nada más y nada menos, porque ahora el embargo precautorio, se flexibiliza, faculta a los aduaneros a «prejuzgar» a los importadores y ejecutar mecanismos punitivos que pueden llegar a ser desproporcionados.
Déjeme decirle que antes, si traías un producto de fuera y declarabas que te costó muy barato para pagar menos impuestos, la aduana solo te podía quitar la mercancía temporalmente (embargo precautorio) si el precio que declarabas era un 50% o más al precio real de un producto similar. Ahora, se elimina ese límite del 50%. Si la aduana detecta que declaraste un precio sospechosamente bajo, incluso por una diferencia menor, te puede retener la mercancía de inmediato para investigarte.
El bloque oficialista afirma que es una medida justa para combatir la corrupción, frenar el contrabando y obligar a las grandes empresas a pagar lo que les toca. Dicen que esto protege a los productores mexicanos de la competencia desleal y que «el que no cae en trampas, no tiene nada que temer».
En contrasentido, advierten que al quitar los límites del 50%, la aduana tiene un poder «excesivo» y muy subjetivo. Temen que por cualquier error menor de papeleo o una pequeña diferencia de precio (por ejemplo, si conseguiste un descuento por comprar mucho volumen), te quiten la mercancía. Esto podría congelar cargamentos enteros, retrasar las entregas en el país y prestarse a extorsiones o abusos de autoridad.
Esta «dotación de dientes» a la autoridad aduanera plantea un dilema fundamental: ¿Cerrar la puerta a la evasión histórica? ¿Ó abrir una vía de alta discrecionalidad que impactará a la cadena logística nacional? ¡Vaya dilema!
Es una ley diseñada para atrapar a los evasores fiscales, pero su red es tan amplia que los empresarios honestos temen quedar atrapados en los retrasos y la burocracia aduanera. Porque además, desde esta reforma se le dice adiós a los permisos «para toda la vida» de los agentes aduanales.
Efectivamente, las patentes de los agentes aduanales, que son las personas autorizadas para ayudar a las empresas a meter legalmente productos al país, ya no serán vitalicias; ahora durarán 20 años y tendrán que renovarse. Además, si un cliente hace trampa, el agente aduanal ahora también será responsable directo del problema.
Por otra parte, también se reforma la Ley Aduanera para el rubro de los petrolíferos e hidrocarburos, que han sido utilizados en redes de contrabando, dañando gravemente a la hacienda pública. La reforma establece multas de entre 50% y 100% del valor comercial de los combustibles cuando no se acredite debidamente su legal importación.
Para entenderlo de forma muy directa, esta reforma enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum busca darle más «dientes» y poder al gobierno para revisar y castigar las trampas en las aduanas del país.
Especialistas y opositores consultados por ‘Focus Group’ coinciden en que la falta de parámetros estrictamente acotados traslada un riesgo latente de arbitrariedad a los operadores de las aduanas, convirtiendo una herramienta de control fiscal en un instrumento de presión que vulnera la seguridad jurídica de quienes realizan comercio legítimo.
Dotar de mayores capacidades punitivas al Estado es una respuesta contundente frente al desfalco provocado por el contrabando técnico y el huachicol fiscal. Sin embargo, el verdadero reto no radica en la ferocidad de una ley en el papel, sino en la capacidad institucional para aplicarla mediante tecnología transparente y no mediante la parálisis operativa.
Si la norma se aplica de forma discrecional, el costo lo pagará la industria que cumple, transformando la fiscalización en un obstáculo para la competitividad del país. Pero «haiga sido como haiga sido»: La reforma ya fue aprobada por los diputados y ahora pasa al Senado para ser revisada y votada: Definitivamente… Mero trámite: ¡Habemus Nueva Ley Aduanera!
*Periodista/Tlaxcala
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