- El Regidor de Xalapa defiende a aspirantes varones en elección de Chiltoyac, pero desestima contexto de violencia política de género
Redacción
En sesión de Cabildo del Ayuntamiento de Xalapa celebrada ayer miércoles, el regidor Diego Moreno, emanado de Movimiento Ciudadano, generó polémica tras pronunciarse en defensa de diversos aspirantes varones que buscaban contender por la agencia municipal de Chiltoyac, ignorando el contexto de violencia política en razón de género que han enfrentado mujeres en estos procesos.
Durante su intervención, el edil lamentó la exclusión de varios hombres cuyas candidaturas fueron declaradas improcedentes, señalando presuntas fallas en la convocatoria y en la organización del proceso.
Sin embargo, su posicionamiento ha sido criticado por omitir deliberadamente la dimensión de paridad de género y las medidas implementadas precisamente para garantizar la participación de mujeres en espacios históricamente dominados por hombres.
Organizaciones y observadores locales han señalado que en comunidades como Chiltoyac, las mujeres han enfrentado obstáculos sistemáticos, incluyendo violencia política, para acceder a cargos de representación.
En este contexto, la defensa exclusiva de aspirantes varones por parte del regidor de Movimiento Ciudadano ha sido interpretada como una postura insensible e incluso machista, al minimizar las razones estructurales detrás de las acciones afirmativas.
Además, el discurso de Diego Moreno ha sido cuestionado por asumir un papel que rebasa sus funciones institucionales.
Aunque se presenta como un análisis “constitucional” del proceso, en los hechos su intervención se asemeja más a la de un defensor electoral de su partido MC, pese a que las agencias municipales no se rigen por partidos políticos, sino por mecanismos comunitarios y normativas locales.
Si bien el regidor hizo referencia a principios como la certeza electoral y la equidad en la contienda, evitó profundizar en la paridad de género como mandato constitucional, limitándose a mencionarla sin cuestionar su propia narrativa centrada exclusivamente en aspirantes hombres.
Su postura también resulta contradictoria al señalar supuestas irregularidades en el proceso, pero, al mismo tiempo, anticipar su voto a favor de la validez de la elección, lo que debilita su argumento de defensa de la legalidad.
En suma, la intervención de Diego Moreno no solo ha abierto un debate sobre la conducción del proceso en Chiltoyac, sino que también ha evidenciado una visión limitada y machista respecto a la igualdad sustantiva, al priorizar la defensa de perfiles masculinos en un contexto donde las mujeres aún luchan por ejercer plenamente sus derechos políticos.
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