Por: Alejandro García Rueda
Más allá del ruido
*Disclaimer: Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor. No representan necesariamente la postura de los medios que la publican ni de las instituciones, organizaciones o espacios profesionales con los que mantiene o pudiera mantener alguna relación. *
Hay una pregunta que debería hacerse en Coatepec antes de elegir qué creer: ¿se está observando lo que sucede en todo el municipio o solamente se abren los oídos a los cascabeles que hacen más ruido?
La diferencia parece pequeña, pero cambia diametralmente la conversación.
En las últimas semanas han circulado cuestionamientos sobre el gobierno municipal. Mientras algunas voces apuntan al presupuesto y, particularmente, a las prestaciones contempladas para quienes integran el Cabildo, otras señalan otro tipo de «inconsistencias», entre ellas el uso de pirotecnia de estruendo.
En medio de ello, hay otra parte de la historia que merece ser contada.
De acuerdo con datos del Sistema de Consulta de Obras y Acciones Municipales de Veracruz (SIMVER), en Coatepec se reportaron 97 obras y acciones, de las cuales 58 corresponden a obra pública municipal, con una inversión aproximada de 82 millones de pesos. Entre ellas hay intervenciones que combinan pavimentación, drenaje, agua potable, red eléctrica, guarniciones y banquetas. La cifra de inversión y el número de obras también fueron dados a conocer públicamente por el alcalde en junio de este año 2026.
Y aquí aparece una paradoja interesante: una obra pública puede ser prácticamente invisible mientras se construye y, sin embargo, modificar durante años la vida cotidiana de una calle.
Amado Nervo ya no es solamente una promesa anunciada en un documento, es una realidad. Con la época de lluvias comenzando, una publicación —anónima— que circuló en Facebook señaló que dicha vialidad presentaba acumulación de agua y cuestionó la capacidad de las alcantarillas. Cuando se trata de una preocupación legítima, ésta debe ser escuchada, pero, entre observar hechos y establecer conclusiones, hay un trecho. Una fotografía muestra un instante; la infraestructura simplemente responde.
La misma lluvia permitió observar que la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento informó que su personal realizaba labores para favorecer el flujo del agua.
Tal vez decir «es su trabajo» haga que la atención pierda importancia; quizá, después del marasmo de otros tiempos, resulte llamativo que ahora sí se encuentren respuestas. Para quienes recuerdan que determinadas demandas esperaron hasta 30 años para ser atendidas, la diferencia entre una promesa y una intervención también puede observarse en la calle.
Una cosa es señalar aquello que «preocupa» bajo intereses poco claros y otra, muy distinta, es acudir a las áreas correspondientes, hacer presencia más allá de las redes, conocer in situ a las y los directores de área o al personal que les acompaña en su respectiva encomienda y preguntar qué ocurrió, por qué ocurrió y obtener respuestas.
Los sesgos ideológicos son cómodos. La comprobación exige contexto y disposición para aceptar que una realidad municipal difícilmente cabe completa en una publicación, una crítica o una consigna.
Por eso, quizá la discusión que Coatepec necesita no sea quién grita más fuerte, sino quién aporta realmente.
Ahí es donde termina el ruido y comienza la evaluación ciudadana.
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