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Mesa de Redacción

Publicado el: 8 de abril, 2026

Banderilla

Enrique Yasser Pompeyo

Las palabras del alcalde de Banderilla, José Antonio Sangabriel Fernández no solo describen el estado en que recibió la administración municipal: retratan un patrón que se repite en varios ayuntamientos del país.

“Nos dejaron las arcas en cero”, “sin computadoras en servicio”, “prácticamente sin nada”. 

La escena no es nueva, pero sí profundamente alarmante. Lo que debería ser una transición ordenada entre gobiernos se convierte, una y otra vez, en un punto de quiebre donde la administración entrante tiene que reconstruir desde los cimientos lo que, en teoría, nunca debió colapsar.

Lo más delicado no es únicamente la precariedad material —la falta de equipo, de recursos o incluso de servicios básicos como internet—, sino lo que esto revela: una posible cadena de decisiones irresponsables, omisiones o, en el peor de los casos, actos deliberados que comprometen el funcionamiento institucional. 

Cuando un municipio no puede operar con normalidad desde el primer día, quienes pagan el costo no son los funcionarios, sino los ciudadanos.

En ese contexto, resulta significativo que el propio alcalde subraye que el pago de nómina se ha mantenido al día gracias a la recaudación ciudadana. 

Es decir, el municipio camina no por la solidez heredada, sino por el esfuerzo inmediato de sus habitantes. 

¿Por qué la responsabilidad parece recaer siempre en la ciudadanía y no en quienes administraron previamente los recursos?

El hecho de que las observaciones ya hayan sido presentadas ante el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS) y que incluyan tanto al municipio como a la Comisión Municipal de Agua Potable (CMAP) es un paso institucional correcto. 

Sin embargo, entre presentar irregularidades y sancionarlas existe una brecha enorme. Ahí es donde muchas denuncias se diluyen, se negocian o simplemente se olvidan.

La promesa de mayor información en el informe de los 100 días será una prueba clave. 

Además de mostrar que el municipio está caminando, es indispensable explicar por qué estaba detenido, quién lo detuvo y qué consecuencias habrá. 

Mientras las irregularidades sigan siendo parte del paisaje político y no un punto de quiebre, los municipios seguirán atrapados en un ciclo de reconstrucción permanente.

Y así, cada cuatro años, se volverá a escuchar la misma historia: que no había dinero, que no había equipo, que no había condiciones. 

enriquepompeyo@hotmail.com

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