Comunicado
La escena de una mujer que no se desanima ante el aparente rechazo de Jesús es conmovedora ( Mateo 15, 21-28). Se trata de una mujer sirio-cananea que sale al encuentro de Jesús. Ella no pertenece al pueblo elegido de Dios. Proviene de una comunidad que tanto había luchado contra la nación de Israel. Es una mujer sola y sin nombre. Pero Mateo destaca la gran fe de esta mujer. Toda su vida se resumen en un grito que expresa lo profundo de su desgracia.
Aparece detrás de los discípulos gritando. No se detiene ante el silencio de Jesús ni ante el malestar de sus discípulos. La desgracia de su hija, poseída por un demonio, se ha convertido en su propio dolor, hasta gritarle a Jesús: Señor, ten compasión de mí.
La actitud perseverante de esta mujer ante Jesús debe ser un ejemplo edificante, para que cada ciudadano reaccione ante las tribulaciones o las injusticias que se viven en México y Veracruz, y que se esfuerce para buscar con los demás el progreso de México por caminos de justicia y de paz.
Cada ciudadano debe coincidir con sus conciudadanos en el idéntico afán de servir a la sociedad mexicana y veracruzana. De otro modo, cualquier proyecto nacional o estatal será un disfraz, un engaño de cara a Dios y de cara a los hombres.
Construir juntos una sociedad para el bien común requiere trabajar juntos por el respeto a la persona en cuanto tal, el desarrollo de la comunidad misma y la seguridad de un orden justo para todos.
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