Comunicado
La narración evangélica de San Mateo que presenta a Jesús caminando sobre el agua (Mateo 14, 22-33) tiene como trasfondo el lago de Tiberiades. El apóstol Pedro también quiso caminar sobre el mar, pero al sentir la fuerza de las aguas tuvo miedo y comenzó a hundirse. Él gritó y Cristo le tendió la mano para rescatarlo de la muerte. Sumergidos en los remolinos de la violencia y de la inseguridad, de la indiferencia, de la corrupción y de la exclusión del desarrollo de tantos mexicanos y veracruzanos, debemos como Pedro dirigir la mirada, la voz y la mano a Cristo el único que puede vencer el mal del mar. Solo Él nos levantará y nos hará caminar sobre las olas de la indiferencia y del egoísmo para juntos , sin excepción de alguno, busquemos el bien común de México y Veracruz.
Cada ciudadano debe como Pedro levantar la mirada al cielo para pedir la fuerza y la entrega necesarias , para vivir la obligación de defender, conservar, enriquecer la herencia espiritual y cultural de México y poder transmitirla aumentada a las generaciones futuras. Hoy es más necesario que nunca que cumplamos con la obligación de ofrecer lo mejor para que México salga adelante de tantas dificultades que lo aquejan.
Para salir adelante es necesario que cada ciudadano respete las leyes justas y a las autoridades, sin que esto signifique abandonar la defensa de los derechos y abdicar ante los abusos de poder e injusticias. Es urgente cumplir con el propio deber social con honradez competencia y espíritu de servicio, sin olvidar organizarse con otros ciudadanos para conseguir el bien común, la justicia y la paz social.
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