Las grillas contra San Román
Enrique Yasser Pompeyo
La política tiene una constante: cuando no hay argumentos para debatir resultados, algunos optan por fabricar polémicas.
Eso parece estar ocurriendo con las críticas dirigidas al alcalde de Tantoyuca, Roberto San Román Solana, por haber asistido a un partido del Mundial de Futbol.
Los hechos, sin embargo, son mucho más simples que la narrativa que algunos intentan construir.
El propio alcalde explicó que acudió únicamente un día al evento, que solicitó el permiso correspondiente y que incluso pidió que se le descontara ese día de salario.
Más importante aún: el viaje fue pagado íntegramente con recursos propios, acompañado únicamente de su familia y sin utilizar un solo peso del erario municipal.
La pregunta entonces es inevitable: ¿qué es exactamente lo que se le reprocha?
Roberto San Román no ocultó nada. Por el contrario, habló de frente y recordó que proviene de una familia de trabajo y esfuerzo, que ha sido empresario durante años y que, gracias a esa trayectoria, ha tenido la oportunidad de asistir a eventos deportivos internacionales mucho antes de ocupar un cargo público.
Ir a un partido de futbol con dinero propio no constituye un acto indebido; es simplemente el ejercicio de una libertad que tiene cualquier ciudadano.
Lo que llama la atención es quiénes encabezan las críticas. Son los mismos grupos políticos que durante dos décadas tuvieron oportunidades de transformar Tantoyuca, pero no lo hicieron y que hoy son incapaces de aceptar la nueva realidad política del municipio.
Son los mismos que minimizan cada obra realizada, incluso aquellas que durante años permanecieron olvidadas.
Como señaló el alcalde, algunos cuestionan obras porque miden apenas unos cuantos metros.
Sin embargo, esos mismos críticos fueron omisos durante veinte años en los que esos trabajos nunca se realizaron.
Hoy intentan desacreditar avances concretos mientras buscan convertir un viaje familiar de un día en un escándalo inexistente.
La verdadera discusión debe centrarse en los resultados para Tantoyuca, no en la asistencia de un servidor público a un evento deportivo pagado con su propio patrimonio.
Porque si algo ha quedado claro es que la molestia de ciertos grupos políticos no nace de un boleto para el Mundial, sino de una derrota política que aún no logran superar.
La ciudadanía merece debates serios sobre obras, servicios y desarrollo. Lo demás es ruido.
Y cuando los hechos son claros —un viaje privado, pagado con recursos propios, realizado con permiso oficial y sin afectar las responsabilidades del cargo— las críticas terminan revelando más sobre quienes las emiten que sobre quién las recibe.
enriquepompeyo@hotmail.com
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