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Mesa de Redacción

Publicado el: 8 de junio, 2026

La crítica que fortalece

Enrique Yasser Pompeyo

Por años, la relación entre el poder y la prensa ha transitado entre la desconfianza, la confrontación y, en los peores momentos, el silencio impuesto. 

Por eso, cuando desde una posición de poder se reconoce públicamente el valor de la crítica, el derecho a disentir y la importancia de escuchar todas las voces, vale la pena detenerse a escuchar.

El mensaje pronunciado por el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Esteban Bautista Hernández, con motivo del Día de la Libertad de Expresión, fue más allá del protocolo y de las felicitaciones de ocasión. 

Fue una reflexión política, pero también profundamente humana, sobre el papel que desempeña el periodismo en la construcción de una sociedad más democrática.

Desde el inicio, el legislador reconoció el esfuerzo cotidiano de quienes ejercen esta profesión. «Sé que no ha sido fácil el caminar del periodismo», dijo con claridad. 

No se trata de una frase menor. Es admitir que informar en México y en Veracruz ha significado enfrentar presiones, incomprensiones y riesgos que muchas veces pasan inadvertidos para la ciudadanía.

Su memoria lo llevó a recordar que, desde 1988, fueron muy pocos los medios que decidieron abrir espacio a voces distintas, a quienes representaban alternativas políticas y sociales. Mencionó a Heberto Castillo, a Cuauhtémoc Cárdenas y a Valentín Campos como ejemplos de actores que encontraron eco en un reducido número de periodistas y medios que decidieron privilegiar el derecho de la sociedad a escuchar todas las posturas.

También reconoció una verdad incómoda: que en el camino democrático han existido gobiernos que restringieron la libertad de expresión y limitaron la posibilidad de publicar pensamientos, opiniones y sentimientos. Admitirlo desde la tribuna del poder representa un acto de congruencia con la historia reciente del país.

Quizá uno de los conceptos más interesantes de su intervención fue su definición del periodismo. Para Bautista Hernández, informar no consiste en permanecer detrás de un escritorio reproduciendo versiones ajenas. El periodismo auténtico, sostuvo, implica ir al fondo de los acontecimientos, estar presente donde ocurren los hechos y comprender el sentido último de lo que sucede.

Esa visión reivindica el trabajo de reporteras y reporteros que recorren calles, comunidades y oficinas para verificar datos, contrastar testimonios y ofrecer contexto. En tiempos dominados por la inmediatez digital, reconocer el valor del periodismo de campo constituye una defensa del oficio en su esencia más noble.

El diputado también admitió algo que pocas autoridades expresan públicamente: muchas veces son los medios quienes conocen primero lo que ocurre en la sociedad. Mientras la información oficial puede llegar tarde o de segunda mano, los periodistas suelen estar en la primera línea de los acontecimientos.

Por ello, afirmó que la voz de la prensa debe seguir alumbrando y jamás apagarse. Una sociedad democrática necesita información, objetividad y claridad. Necesita periodistas que pregunten, investiguen y expliquen.

Pero acaso el reconocimiento más importante fue el que hizo a la crítica. «¿Qué pasaría si no hubiera una voz crítica?», cuestionó.

La respuesta fue una lección de humildad política. Los servidores públicos, dijo, suelen rodearse de pequeños círculos que aplauden todo, que repiten que las cosas marchan bien y que alimentan la autocomplacencia. 

Sin embargo, es a través de un artículo periodístico o de una opinión publicada cuando la autoridad puede descubrir que existe descontento social y que quizá el rumbo debe corregirse.

Lejos de ver a la prensa como adversaria, la presentó como una herramienta de rectificación. Una crítica responsable obliga a reflexionar, a relanzar estrategias y a actuar con sensibilidad frente a los problemas reales de la población.

Porque, de acuerdo con su visión, la sociedad requiere autoridades sensibles, dispuestas a escuchar, capaces de evitar conflictos innecesarios y contundentes para resolver los problemas.

Bautista Hernández recordó que, al asumir la presidencia de la Jucopo hace un año, estableció el compromiso de caminar junto a los medios de comunicación. Una relación basada en el respeto mutuo y en la apertura al diálogo.

Ese respaldo al periodismo profesional también vino acompañado de una distinción necesaria. Reconoció que existen portales que, lejos de honrar la profesión, han denigrado su papel mediante la extorsión, la desinformación y prácticas alejadas de la ética periodística.

Su señalamiento no fue una descalificación generalizada, sino un llamado a cuidar el prestigio del oficio. De ahí que planteara que los reconocimientos al trabajo periodístico deben sustentarse en parámetros claros que distingan a quienes verdaderamente ejercen esta labor con responsabilidad y compromiso social.

El legislador insistió en que el camino correcto es el de la objetividad, la crítica constructiva y la disposición de escuchar aquellas voces que muchos prefieren ignorar. Son precisamente esas voces incómodas las que aportan rectitud y corrigen los pasos del poder.

Con sencillez, compartió además una enseñanza heredada de un adulto mayor durante su primera experiencia de gobierno: si una autoridad sabe escuchar todas las voces y toma en cuenta el sentir colectivo, difícilmente encontrará críticas derivadas de la indiferencia o la cerrazón.

En la parte más emotiva de su mensaje, expresó su reconocimiento con cariño y respeto a quienes ejercen el periodismo, asegurando que en el Congreso tienen a un compañero y a un aliado que viene de abajo, que sabe escuchar y que comprende los riesgos inherentes a esta profesión.

Y es que el periodismo sigue siendo una actividad de riesgo. La historia reciente así lo demuestra. Por eso, sus palabras finales adquirieron un profundo significado al recordar a Regina Martínez, símbolo de la violencia que ha golpeado al gremio periodístico veracruzano.

«Si todos entendiéramos que la libertad es una libertad universal, que nadie puede silenciar nuestras voces», reflexionó, «yo creo que mucha gente… la compañera Regina estuviera aquí».

En un contexto donde la libertad de expresión continúa enfrentando desafíos, el mensaje de Esteban Bautista Hernández deja una enseñanza relevante: la crítica no debilita a las instituciones; las fortalece. 

El periodismo profesional no representa una amenaza para la democracia; es una de sus garantías fundamentales. 

Escuchar, corregir y respetar la pluralidad de voces sigue siendo el mejor camino para construir gobiernos más cercanos, más sensibles y más humanos.

Porque cuando la prensa puede hablar con libertad, quien verdaderamente gana es la sociedad.

enriquepompeyo@hotmail.com

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