Redacción
Pescadores provenientes de la congregación de Tonalá, en el municipio de Agua Dulce, se manifestaron en la Plaza Lerdo para denunciar la persistente contaminación en las costas del sur de Veracruz y la falta de apoyos por parte de autoridades estatales y federales.
Durante la protesta, los inconformes exhibieron una red de pesca impregnada de chapopote, con el objetivo de evidenciar que, pese a los reportes oficiales, las playas y zonas de pesca aún presentan residuos de petróleo que afectan gravemente su actividad.
Martín Gómez Martínez, presidente de la Sociedad Cooperativa del Mangle Veracruzano, acompañado de Flor Edith Acevedo Ruiz y otros pescadores, explicó que la contaminación se ha extendido a lo largo de distintas comunidades costeras, desde Coatzacoalcos hasta Tonalá, incluyendo Barrillas, Aguadulce y Las Palmitas.
Detallaron que el problema se agravó tras el ingreso de un evento de norte entre el 5 y el 7 de abril, lo que provocó que el chapopote recalara en diversas zonas, dañando redes y provocando la pérdida de producto pesquero, ya que el pescado contaminado no es apto para consumo.
“Las redes quedaron inservibles y no podíamos recogerlas. El pescado ya no servía. Hasta la fecha sigue apareciendo chapopote, aunque en menor cantidad”, señalaron.
Los pescadores acusaron que, aunque se han realizado labores de limpieza, estas no han sido suficientes ni transparentes, pues aseguran que en algunos casos se ha dirigido a visitantes hacia zonas aparentemente limpias, ocultando áreas aún contaminadas.
Asimismo, denunciaron exclusión de programas de apoyo como Bienpesca, ya que al ser considerados “pescadores libres” —es decir, sin pertenecer formalmente a cooperativas con permisos oficiales— no han sido beneficiados, a pesar de depender directamente de la actividad.
“Somos más de 50 pescadores que no somos tomados en cuenta. Nos piden permisos que nunca nos han otorgado, pero sí nos exigen trámites y pagos. Mientras tanto, los apoyos solo llegan a las cooperativas”, reclamaron.
Indicaron que, ante la falta de ingresos por la ausencia de pesca, han tenido que endeudarse o realizar esfuerzos económicos para trasladarse a la capital del estado en busca de diálogo con la gobernadora, sin tener certeza de ser atendidos.
“Ni siquiera tenemos para comer, pero hicimos el esfuerzo de venir para que nos escuchen. No ha habido apoyo, ni visitas de autoridades a nuestras comunidades”, expresaron.
Los manifestantes también acusaron omisión por parte de autoridades municipales, señalando que pese a acercamientos previos, no han recibido atención ni inclusión en labores de limpieza o programas emergentes.
Finalmente, advirtieron que, de no recibir respuesta, continuarán buscando mecanismos para visibilizar su situación, al reiterar que la pesca —su principal fuente de ingresos— permanece prácticamente paralizada debido a la contaminación en el litoral veracruzano.
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