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Colectivos y cafetaleros denuncian devastación del bosque de niebla y contaminación por agrotóxicos en Coatepec y Tlalnelhuayocan

Publicado el: 22 de abril, 2026

Redacción 

Integrantes de colectivos ambientalistas y representantes del sector cafetalero advirtieron sobre la pérdida acelerada del bosque de niebla en la región montañosa central de Veracruz, así como por el uso indiscriminado de agrotóxicos en el cultivo intensivo de papa, una problemática que, afirmaron, ya está provocando contaminación de manantiales y ríos, afectaciones a la salud, cierre de escuelas e incluso desplazamiento de familias en comunidades de la parte alta de Coatepec y San Andrés Tlalnelhuayocan.

La conferencia fue ofrecida por Jaime Velasco, presidente del colectivo Ecozongolica —quien se identificó como integrante de la organización de Cozcuautla—; Eduardo Aranda, de Amigos del Pixquiac; y Cirilo Elotlán Díaz, del Consejo Regional del Café de Coatepec, quienes presentaron un posicionamiento conjunto desde el Frente Común por la Región del Bosque de Niebla.

De acuerdo con el boletín difundido por este frente, el bosque mesófilo de montaña en municipios como Coatepec, Tlalnelhuayocan, Xico y Naolinco enfrenta un proceso sostenido de deterioro y desaparición por el cambio de uso de suelo y por la expansión de sistemas agrícolas intensivos, particularmente del cultivo de papa, que depende del uso continuo y sistemático de fertilizantes y pesticidas. Según el documento, estos insumos se dispersan por el viento y los escurrimientos hacia suelos, manantiales, ríos y cuencas, generando efectos acumulativos sobre la calidad del agua, la biodiversidad y los equilibrios ecológicos de la región.

Denuncian omisión institucional ante contaminación de manantiales

Durante su intervención, Jaime Velasco explicó que desde el 18 de febrero del año pasado ha promovido denuncias ante 24 instancias de los tres niveles de gobierno por la contaminación del manantial Ojo de Agua, del que depende la comunidad donde vive, en Zoncuantla, sin que hasta ahora haya una respuesta puntual.

Detalló que incluso promovió un amparo contra Conagua para obligar a esa dependencia a responder de manera concreta, pero la autoridad federal contestó que la contaminación del agua por agrotóxicos no le correspondía directamente y que, en todo caso, podrían intervenir los ayuntamientos si así lo determinaban.

Velasco relató que el manantial se encuentra geográficamente en el municipio de Tlalnelhuayocan, aunque es administrado por Coatepec, lo que ha generado un constante deslinde de responsabilidades entre autoridades. Señaló que, ante la falta de acciones, los gobiernos sólo han recurrido a foros, mesas de trabajo y declaraciones, sin resolver el problema de fondo.

“Se echan la bolita. Cuando buscamos seguimiento nos dicen que ya se pasó el tema a otra dependencia, y así nadie responde realmente”, acusó.

Reportan daños a la salud y desplazamiento de familias

El activista aseguró que habitantes de la región han reportado problemas en la piel, enfermedades, casos de cáncer e incluso fallecimientos que, según testimonios comunitarios, estarían relacionados con la exposición continua a fumigaciones y agrotóxicos.

Añadió que en asambleas recientes surgió además una denuncia particularmente grave: el desplazamiento forzado de varias familias, que habrían abandonado sus casas por la imposibilidad de seguir viviendo rodeadas de cultivos de papa fumigados constantemente.

Indicó que no existe todavía una cifra oficial de personas desplazadas, pues se trata de una situación recientemente expuesta por la propia comunidad, aunque confirmó que se trata de varias familias de localidades como San Antonio, Choloxtla, Cholocotla, Rancho Viejo y Cinco Palos, en territorios de Coatepec y Tlalnelhuayocan.

Monitoreo del río Pixquiac confirma deterioro ambiental

Por su parte, Eduardo Aranda, de Amigos del Pixquiac, explicó que desde hace 20 años su organización monitorea la calidad del agua del río Pixquiac, lo que les ha permitido documentar el deterioro provocado por la desaparición del bosque y la expansión del cultivo de papa.

Señaló que agricultores procedentes de Puebla han rentado terrenos en esta región y han sustituido áreas boscosas por monocultivos de papa, una planta que —dijo— no es propia del sitio y que requiere aplicaciones calendarizadas de agroquímicos para sostenerse.

“Se elimina completamente la biodiversidad y se instala un cultivo que no corresponde a esta región. Como las parcelas están en laderas con muchas pendientes, manantiales y ríos, el veneno escurre y termina contaminando las fuentes de agua”, afirmó.

Aseguró que existen evidencias del deterioro ambiental, de la reducción del agua y de la contaminación de ríos, con impactos que no sólo afectan a las comunidades productoras, sino también a la población aguas abajo, incluida Xalapa, ya que varias represas y corrientes cercanas a campos de papa abastecen o se conectan con sistemas hídricos que llegan a la capital del estado.

Incluso mencionó que han encontrado envases vacíos de agrotóxicos cerca de infraestructura hidráulica y que estudios citados por los denunciantes, como uno atribuido a la doctora Valdez Pino, habrían detectado presencia de clorpirifos.

Acusan que cerraron una escuela, pero no retiraron el veneno

En la conferencia también se recordó el caso de una escuela ubicada en El Naranjo, donde, según los participantes, niños y maestros resultaron afectados por la cercanía con cultivos fumigados. Sin embargo, en lugar de retirar la fuente de contaminación, lo que ocurrió fue el cierre del plantel, que lleva dos años sin reabrir.

Criticaron que la respuesta oficial haya sido sacar a los estudiantes en vez de atender el origen del problema, lo que calificaron como una medida absurda y omisa frente al riesgo sanitario.

Frente común plantea alternativa: cafeticultura bajo sombra

Además de denunciar la devastación ambiental, los participantes presentaron una propuesta. De acuerdo con el boletín del Frente Común por la Región del Bosque de Niebla, sí existe una alternativa productiva compatible con la conservación: la cafeticultura bajo sombra.

El documento sostiene que este modelo permite mantener cobertura arbórea, conservar funciones ecológicas propias del bosque y reducir la dependencia de agrotóxicos, convirtiéndose en una opción más viable frente a los monocultivos intensivos. También señala que la creciente demanda internacional de café, especialmente en mercados en expansión como China, abre una oportunidad para fortalecer este esquema.

Eduardo Aranda afirmó que la cafeticultura es “lo más cercano al bosque”, pues permite la convivencia entre producción, comunidad, aves, árboles y biodiversidad. Añadió que el cambio climático ha modificado el límite altitudinal del café y que ahora es posible ampliar la zona cafetalera por encima de los mil 500 metros sobre el nivel del mar, donde antes no era tan viable.

Consejo Regional del Café propone reconversión productiva

En ese sentido, Cirilo Elotlán Díaz, del Consejo Regional del Café de Coatepec, respaldó la propuesta de reconvertir parte de las tierras afectadas hacia el cultivo de café en altitudes de mil 500 a mil 800 metros, acompañado de árboles frutales como aguacate, macadamia y zapote.

Explicó que el café es un cultivo benévolo que comienza a producir en aproximadamente tres años, y que además puede integrarse con otros productos, generando ingresos a mediano plazo mientras se restauran los mantos acuíferos y la biodiversidad.

Elotlán Díaz sostuvo que su organización cuenta con 30 años de experiencia organizativa y de trabajo en el campo cafetalero, por lo que consideró viable ofrecer acompañamiento a quienes hoy buscan alternativas porque sus tierras o comunidades ya están envenenadas.

También advirtió que el problema de contaminación no se limita a la parte alta: en la zona baja se talan árboles para sembrar limón, en áreas intermedias se ubica la cafeticultura, mientras que en otras zonas hay caña, cítricos y ganadería, por lo que la región entera se encuentra bajo múltiples presiones ambientales.

Critican opacidad gubernamental y exigen acciones

Los participantes coincidieron en señalar que existe una gran opacidad de los gobiernos municipal, estatal y federal, a los que acusaron de limitarse a realizar diagnósticos, análisis y planeaciones que no aterrizan en acciones concretas.

En el boletín, el Frente Común concluye que el avance del uso de agrotóxicos y la pérdida de cobertura forestal son consecuencia de la falta de regulación efectiva, monitoreo ambiental riguroso e incentivos para prácticas productivas sustentables.

Asimismo, subraya que la permanencia del bosque de niebla dependerá de la capacidad de autoridades y sociedad para orientar correctamente el uso del suelo hacia sistemas más eficientes y armónicos que integren bienestar social, producción racional y conservación del patrimonio natural.

Finalmente, los voceros recalcaron que el modelo actual del cultivo intensivo de papa deja pocas ganancias locales, pues —aseguraron— productores foráneos llegan, rentan la tierra, extraen la ganancia y se retiran, mientras las comunidades se quedan con la contaminación, el deterioro ambiental y la afectación a su salud y a sus fuentes de agua.

Por ello, exigieron que los tres niveles de gobierno dejen de simular con mesas de trabajo y asuman de manera inmediata acciones reales para frenar la devastación del bosque de niebla y la contaminación por agrotóxicos en la región central montañosa de Veracruz.

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