Redacción
Representantes del sector agropecuario alertaron sobre una profunda crisis en el campo mexicano, derivada de la falta de precios justos, el incremento en los costos de producción y la ausencia de políticas públicas integrales que fortalezcan la soberanía alimentaria del país.
Rafael Lindo Chaga, presidente del Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo, señaló que el principal problema en la producción de maíz no es la cosecha, sino el precio, el cual resulta insuficiente para cubrir los costos.
Explicó que el valor del maíz en México está atado a la Bolsa de Chicago, donde se fija con base en el maíz amarillo —destinado al consumo animal—, mientras que en el país predomina el maíz blanco para consumo humano, lo que coloca en desventaja a los productores nacionales.
“Nos ligan a la Bolsa de Chicago, pero allá se fija el precio del maíz amarillo. Nuestro maíz debería salir de esos acuerdos, pero el Tratado de Libre Comercio lo impide y no hay intervención del gobierno federal para corregirlo”, afirmó.
Caída en producción y dependencia del exterior
Lindo Chaga advirtió que esta situación ya impacta la producción. Detalló que estados como Sinaloa, que producían hasta seis millones de toneladas, dejarán de generar alrededor de dos millones, lo que obligará a incrementar las importaciones.
Actualmente, México importa entre 25 y 30 millones de toneladas de maíz, lo que refleja que no se ha alcanzado la autosuficiencia alimentaria.
“Vamos a terminar importando alimentos que podemos producir. Es un problema grave”, sostuvo.
Producción con pérdidas
El dirigente explicó que los productores operan en números rojos. Señaló que el costo por hectárea de maíz oscila entre 55 mil y 60 mil pesos, mientras que los ingresos apenas alcanzan los 45 mil pesos, generando pérdidas de hasta 15 mil pesos por hectárea.
A pesar de ello, reconoció la persistencia del sector: “Son valientes, siguen trabajando con la esperanza de que el gobierno intervenga”.
Además, destacó que el incremento en el diésel, casetas y transporte eleva los precios al consumidor final, creando una distorsión: se paga poco al productor, pero caro al consumidor.
Crisis generalizada en el campo
El problema no se limita al maíz. El frijol enfrenta falta de precio en campo, mientras que la industria cañera atraviesa una situación crítica por la ausencia de pagos anticipados y bajos precios.
En regiones como Los Tuxtlas, dijo, los productores de caña enfrentan un panorama complicado, agravado por el aumento de más del 50% en el costo de fertilizantes, lo que pone en riesgo el ciclo agrícola 2026-2027.
Falta de apoyos y financiamiento
Lindo Chaga denunció que los apoyos gubernamentales están limitados a pequeños productores (de hasta 20 hectáreas), dejando fuera a medianos y grandes productores, quienes generan empleo y sostienen la economía rural.
Asimismo, criticó la desaparición de la Financiera Nacional y la falta de programas productivos, tecnológicos y de equipamiento.
“No hay crédito, no hay subsidios, no hay programas. Están abandonando a quienes realmente reactivan el campo”, señaló.
Protestas y presión social
Ante la falta de respuesta institucional, advirtió que los productores han comenzado a manifestarse, principalmente en estados como Sinaloa, Michoacán, Nayarit, Morelos y Estado de México.
Indicó que, aunque la vía ideal es política, la falta de atención podría llevar a protestas más radicales, como la toma de carreteras.
“Mientras el gobierno no los escuche, los productores van a terminar presionando de esa forma”, afirmó.
Críticas a la política agropecuaria
El dirigente consideró contradictorio que el gobierno mantenga una política de importación de granos mientras descuida la producción nacional, especialmente si se define como de izquierda.
“Un gobierno de izquierda debería proteger a sus productores. No puede depender del exterior cuando tiene capacidad para producir”, expresó.
Añadió que existe la percepción entre los productores de que el Estado mantiene compromisos comerciales que limitan el desarrollo del campo mexicano.
Llamado a una política integral
Finalmente, Lindo Chaga advirtió que, de no atenderse la problemática, podría generarse un conflicto social de grandes dimensiones.
Propuso la implementación de una política pública integral que incluya a todos los actores del sector, desde pequeños productores hasta grandes unidades productivas, así como a las cadenas de valor.
“El gobierno debe asumir su papel, apoyar a todos y no abandonar a la planta productiva. Solo así se podrá enfrentar la crisis y evitar mayores consecuencias”, concluyó.
Share this content:

Publicar comentario